El Corozo de lata: memoria de una decidida búsqueda
El Corozo de lata: memoria de una decidida búsqueda

El Corozo de lata: memoria de una decidida búsqueda

El Corozo de lata: memoria de una decidida búsqueda

Dino Tuberquia

Tiempo de lectura: 4 minutos

Visitar cada rincón de Colombia, para un botánico significa ir al encuentro de las plantas que otorgan la impronta vegetal a las diferentes regiones ecológicas del país. Una corta visita al municipio de Ayapel, en la Costa Caribe, me acercó a un insigne representante de una de las familias vegetales más carismáticas del territorio colombiano: las palmas.

Caminar con Domingo Roenes entre recovecos y mercados populares del municipio de Ayapel, en el departamento de Córdoba, era sentir como si este habilidoso guía, te sumergiera en una dimensión desconocida, al dejar ya las calles principales, para incurrir en callejones estrechos y poco transitados, que de nuevo te llevan a vías arterias y a otros espacios públicos de mayor concurrencia. Ya la alta temperatura se hace sentir, y pareciese como si las células de mi piel se negaran a retener el líquido vital que las mantiene latentes y funcionales.  Todo indica que aún no es la época de cosecha de la palma Bactris guineensis, conocida en la zona como “Corozo de lata”, pero Don Domingo insiste en que encontraremos algún puesto donde los pequeños racimos brillen como uvas, y podamos hacernos así, a algunos racimos de este popular fruto silvestre de la región. El optimismo de mi guía ocasional se vio finalmente recompensado.

El Corozo de lata, también conocido como Lata, Palma de lata, entre muchos otros nombres comunes, es una palma cespitosa, es decir, con varios tallos delgados, que conforman un único individuo. Al igual que todas las especies pertenecientes al género Bactris, suelen ser armadas, término botánico que alude a la presencia de espinas en alguna parte de la planta.

Corozo de Lata (Bactris guineensis) en el municipio de Ayapel (Fotos: Dino Tuberquia)

Esta especie nativa de Colombia está ampliamente distribuida en la Costa Atlántica, donde crece en regiones secas y salinas, a menudo formando grandes colonias. Con sus frutos maduros, que se consiguen en mercados locales, y luego de ser hervidos y macerados, se elabora una bebida llamada jugo de corozo, de color morado, muy apetecida por los habitantes del Caribe colombiano. Sus tallos duros y rígidos también se utilizan para elaborar carrascas, un instrumento usado para acompañar ritmos vallenatos. El Corozo de lata es sin duda, un ícono de la flora y la etnobotánica de la región Caribe.

Caminando por las calles de Ayapel pude ver algunas palmas de lata, en antejardines o en pequeñas jardineras adyacentes a las aceras, creciendo casi como plantas ruderales donde no parecen recibir muchos cuidados. A pesar de todo, ellas persisten en mantenerse y seguramente, en sus épocas de cosecha, regalan sus frutos a los transeúntes.

El inclemente paso del reloj marcaba ya el momento de dirigirme a la Terminal de transporte, para emprender el regreso a la ciudad de Medellín. Entre coloridos puestos de frutas y verduras, eran recurrentes las respuestas negativas cuando indagábamos por nuestro anhelado Corozo de lata. Don domingo notó mi desencanto, pero insistió en que podíamos encontrarlo, contraviniendo mi decisión de concluir la búsqueda. Finalmente, luego de caminar dos calles más, su persistencia tuvo éxito y entre montoneras de zapotes, ñames, ajíes y limones, pudimos distinguir los pequeños racimos de frutos morados a vinotinto. Mis ojos se abrieron ante el hallazgo y Don Domingo esbozó una sonrisa y un semblante de satisfacción en su rostro, como queriendo decir, vea que si dimos con ellos.

Mercado de frutas y verduras en el municipio de Ayapel (Foto: Dino Tuberquia)
Corozo de lata (Bactris guineensis) en mercado callejero de Ayapel (Fotos: Dino Tuberquia)

Encontrarme con la palma Corozo de lata, percibir su presencia y sentir el brillo vinotino de sus jugosos frutos, estaban dentro de los principales propósitos de esta visita a la tierra de la gran ciénaga. Ya en el autobús de regreso, en silencio, pasaron por mi mente los relatos de Don Domingo, cuando me contaba que de niño se escapaba de la escuela, con sus amigos, a consumir los frutos agridulces de la palma, aún a costa de un seguro castigo. Pensé también en lo afortunados que somos los colombianos, al poseer la invaluable diversidad de palmas que podemos aprovechar y disfrutar; ¡estamos dentro de los tres países con mayor riqueza de especies de palmas en el mundo¡ y en concordancia con lo anterior, llegaron a mi mente las palabras de Cristopher Columbus, cuando en febrero de 1493, dijo, entre las muchas observaciones que relató sobre el Nuevo Mundo: “Hay palmas de seis o de ocho maneras, que es admiración verlas, por la diformidad fermosa dellas”. Cerré los ojos y sonreí, pensando en el delicioso y nutritivo jugo de Corozo de lata que me prepararía en casa.

Glosario

Plantas ruderales: plantas que crecen en lugares muy alterados por la actividad humana y donde generalmente encuentran condiciones muy desfavorables para su desarrollo.

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