La fuerza de llegar a ser: el Solanum solitario
La fuerza de llegar a ser: el Solanum solitario

La fuerza de llegar a ser: el Solanum solitario

La fuerza de llegar a ser: el Solanum solitario

Mi encuentro con una planta creciendo exitosamente bajo condiciones agrestes, en un micro ambiente inhóspito para ella, en la ciudad de Medellín, me condujo a reflexiones filosóficas sobre el impulso a la auto preservación, inherente a todos los seres vivos.

Mis pasos se detuvieron bruscamente y mi mirada se clavó de inmediato en aquella planta que, con sus flores blancas, se erguía por encima del grueso muro de concreto ubicado a un costado del puente que hace parte de uno de los concurridos accesos a la Estación Ayurá, del Metro de Medellín, el sistema de transporte público más importante que posee la ciudad. Al vaivén de las corrientes de aire, la planta se balanceaba con suavidad, varios metros por encima de la ruidosa autopista, donde automotores de todo tipo se desplazan de norte a sur en el Valle de Aburrá. 

Se trataba de una planta perteneciente al género Solanum, de la familia de las solanáceas, en la cual se encuentran especies tan conocidas como el tomate y la papa. La planta que robó mi atención, es un pariente cercano del Lulo (Solanum quitoense), y era evidente su similitud con esta especie. Pero en este caso no fue su identidad lo que más captó mi curiosidad, sino el sitio y las condiciones donde crecía. Sus raíces lograron socavar pequeños resquicios en el cemento, y como si se tratara de un acróbata pendiendo de su trapecio, pudo mantenerse indemne hasta alcanzar la floración. 

Este tipo de plantas que crece de manera espontánea en sitios poco propicios para ellas y alterados por la presencia de la especie humana, se han categorizado como “ruderales”, del latín “ruderis” que significa escombro. Las plantas ruderales crecen en los lugares más inesperados, y en condiciones urbanas, es frecuente verlas asociadas a grietas, oquedades, y espacios inhóspitos, los cuales suelen colonizar con éxito. En las ciudades se pueden ver por todas partes. Ellas son el mejor ejemplo de cómo la vida se abre paso, y una evidencia clara de que para la naturaleza no existen barreras.

A menudo, estas plantas son asociadas también al concepto de “malezas” o “malas hierbas”, alusión que surge de la presencia de plantas no deseadas en los cultivos, y que desafortunadamente se usa de manera despectiva, al subestimar el valor inherente a la presencia de una planta, sin importar el lugar donde prospere. Nuestro Solanum de la Estación Ayurá seguramente no la ha tenido fácil. No hay un sustrato favorable que le provea nutrientes y estabilidad mecánica; la polución podría también afectarla, y además, no cuenta con un jardinero amable que cada día esté al tanto de sus necesidades y cuidados. Esta planta está sola, y en su soledad, ha sabido enfrentar la adversidad; alguna vez fue una valiente semilla que con arrojo se lanzó a la vida, y hoy su determinación la ha mantenido incólume, alcanzando incluso el culmen de su existencia como planta angiosperma: ¡la floración!
En mis clases universitarias suelo abordar temáticas asociadas a la filosofía natural o filosofía de la naturaleza, y entre mis temas favoritos está el “conatus”, palabra de origen latino que desde los tiempos de Aristóteles denotó el instinto de preservación de todas las especies. Ha sido traducida como “esfuerzo”, “deseo”, “voluntad”.  Diógenes Laercio y Cicerón coincidieron con Aristóteles en asumir el conatus como el rechazo a la propia destrucción. Para Descartes, el concepto es menos antropomórfico, y lo adecúa más a un deseo inmanente a la materia por preservar el movimiento. En particular, me gusta destacar al filósofo neerlandés del siglo XVII, Baruch Spinoza, quien alude al conatus como el esfuerzo de cada criatura por perseverar en su ser, en la medida en que puede; “cada cosa se opone a todo lo que puede quitarle su existencia”, planteaba Spinoza. En el dinamismo de la naturaleza, también las plantas encuentran su esencia, en virtud del esfuerzo que les impulsa a ser.

He aquí la fuerza de la auto preservación reflejada en la tenacidad de una planta que no halló en el concreto, obstáculo para perseverar en sí misma. Es la voluntad de ser y existir en un organismo que, en su soledad, encontró el ímpetu y el impulso para sobrevivir. Unos metros por debajo del Solanum, los autos transitan raudos y estrepitosos, mientras que allá arriba, esta silenciosa planta es fiel a su propósito: existir; y bajo esta condición, esperará por algún solitario insecto, cuya voluntad de ser lo lleve al encuentro de las flores fragantes y de esta manera, planta e insecto cumplen su devenir: contribuir mutuamente a perpetuarse como especies. Pero si tal evento no ocurriese, ya la planta habrá alcanzado la virtud en el hecho mismo de existir y auto preservarse. Porque a la virtud no se llega perifoneando logros entre aplausos, algarabía y reflectores, sino asumiendo con valentía nuestro destino, a través del solitario y silencioso caminar hacia el más grande de los propósitos: la conquista de sí mismos; esto lo entiende muy bien el Solanum. 

Estaba tan absorto en estas elucubraciones filosóficas y existencialistas, que casi no alcancé a percibir que alguien se me acercó. Era un hombre que vendía el exótico fruto conocido como Rambután. Descargó su canasta de frutos en el suelo y se aproximó al muro para luego clavar su mirada en el Solanum, y preguntarme con curiosidad, como esperando mi asentimiento: ¿cierto que ese Lulo es muy berraco para haber crecido allí?

Glosario

Angiospermas: Linaje de plantas que se caracteriza porque producen flores y frutos. 

Verraco o berraco: Según el diccionario de la RAE, verraco, (con v) refiere a un cerdo macho, destinado para la reproducción.  En Colombia, la palabra berraco (con b), alude a aquella persona que destaca por su talento en alguna actividad y oficio, o también se interpreta como sinónimo de valiente, audaz u osado. 

Referencias de interés

Para conocer e identificar especies ruderales en la ciudad de Medellín:

-Marín-Fernández, Laura Stefany, Sarrazola-Yepes, H. J., Castro-Hernández, J., Idárraga-Piedrahita, Á., Canal-Gallego, D., & Moreno-Carvajal, M. (2023). Vegetación espontánea urbana: especies de Medellín. Distrito de Ciencia, Tecnología e Innovación de Medellín. https://conservacionmed.com/catalogos-veu/

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