Me importa un “Bledo”
Dino Tuberquia
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“En el mundo vegetal también hay plantas o grupos de plantas que, con cierta ligereza, solemos considerarlas como de bajo perfil. No obstante, este es el caso donde una familia vegetal nos enseña cómo, la grandeza no está en la ostentación y en el alarde, sino en asumir con simplicidad y gallardía la misión que nos fue encomendada.”
Desde que era un niño escuchaba cómo mi madre pronunciaba con frecuencia la frase “me importa un Bledo”, cuando quería referirse de manera despectiva a cualquier asunto o circunstancia que consideraba una nimiedad o fruslería. No hubiese imaginado que años más tarde, yo mismo repetiría esta frase en mis cursos de Taxonomía vegetal, para referirme a una singular familia de plantas angiospermas, denominada Amaranthaceae, donde muchas de las especies que la integran son conocidas con el nombre común de Bledos. Si, el nombre Bledo resultó estar relacionado a varias especies de amarantáceas, pero, ¿por qué una frase popular asume que un Bledo hace alegoría de algo fútil o insignificante?
Las amarantáceas conforman una familia donde predominan hierbas y arbustos pequeños, y que incluye especies de alta importancia para la alimentación humana, como la remolacha y acelga (Beta vulgaris), la espinaca (Spinacia oleracea) y la Quinúa (Chenopodium quinua). También hay grupos de atractivo ornamental como ocurre con el género Celosia. Una característica que destaca en la morfología de la familia, es que las flores, que suelen agruparse en inflorescencias, son muy pequeñas y poco conspicuas, a menudo cubiertas por brácteas escariosas, es decir, unas hojas modificadas, con textura de papel y con aspecto de estar secas, que pueden ser coloreadas o, como sucede en algunas especies, exhiben un color blanquecino y poco llamativo.
Además, muchas de estas especies que presentan inflorescencias pálidas y poco atractivas a la vista de la especie humana, a menudo se comportan como especies ruderales, es decir, crecen en sitios agrestes, fuertemente alterados y modificados por la intervención humana. Las características anteriores las encontramos en especies pertenecientes a los géneros Alternanthera, Gomphrena y Amaranthus, entre otros, y son justamente estas especies las que son conocidas como Bledos y Abrojos, y que con frecuencia son estigmatizadas como plantas de poco valor o categorizadas como malezas. La palabra Bledo proviene de la raíz latina blitum, que significa “insípido”. Linneo, en el siglo XVIII nombró una especie como Amaranthus blitum.

En mis caminatas por las calles de Medellín, suelo reparar en estas especies, que, para la mayoría de transeúntes, se ven insignificantes. Sin embargo, hay algo fascinante en estas plantas, que está más allá de su atractivo visual y que también deberíamos estar en la capacidad de percibir. En mi primer contenido publicado en este blog, el cual titulé: “La fuerza de llegar a ser: el Solanum solitario”, pretendí destacar la fuerza o impulso que conduce a las plantas al auto sostenimiento. La voluntad de ser y existir es inmanente a todos los organismos vivos. Bledos y Abrojos luchan por su existencia, en las duras condiciones en que sus raíces pugnan por nutrientes sobre sustratos compactados y casi inertes o entre grietas estrechas en el duro asfalto. No obstante, allí persisten y cumplen sus ciclos de vida.


A los humanos nos enseñan que el éxito se presume y se ostenta. Estas plantas no alardean; saben que nunca estarán en los pomposos bouquets de las floristerías, ni engalanando jardines coloridos. Pero ellas no van tras aplausos y reflectores; se bastan a sí mismas con su existencia. No buscan el lucimiento y esto ya las hacer brillar. Un antiguo libro que inspiró mi vida, dice: “el sabio no se exhibe y el que se exhibe no es sabio”. Mantenerse y perpetuarse es en sí, uno de los mayores logros y méritos de cualquier organismo vivo; lo demás es el ruido que el mundo nos impone.
Bledos y Abrojos, como muchas plantas ruderales, persisten donde nadie apostaría por su existencia. Los humanos deberíamos comprender, en consonancia con estas valientes plantas que son expertas en sobreponerse a la adversidad, que el arte de vivir está en función de asumir nuestra misión y en entender nuestro destino. Lo demás, importa un Bledo.
Glosario
Angiospermas: Linaje de plantas que se caracteriza porque producen flores y frutos.
Inflorescencia: conjunto de flores cuando se disponen juntas y de manera organizada, sobre una rama o tallo.
