Los últimos labradores de Arusí
Los últimos labradores de Arusí

Los últimos labradores de Arusí

Dino Tuberquia

Los últimos labradores de Arusí

Dino Tuberquia

Tiempo de lectura: 7:00 minutos

“La ardua tarea de labrar una embarcación de madera, es testimonio del valor de los saberes ancestrales, y de las condiciones históricas en que habitantes tradicionales de la región Pacífica de Colombia, han sobrevivido a partir de utilizar recursos vegetales obtenidos de la selva.”

Los golpes de las hachas retumban en la selva, e irrumpen bruscamente sobre el concierto matutito de las aves. Con inmensa curiosidad, observo cómo estos dos hombres se fajan con sus herramientas, en una labor extenuante que les llevará a transformar el grueso tronco del árbol Espavé(Anacaradium excelsum), en una embarcación que servirá para navegar en los ríos poco profundos, característicos de la zona. Esperé más de 30 años para documentar con imágenes, cómo se labra un “chingo” de madera en esta región del Pacífico colombiano.

El día amaneció lluvioso, pero afortunadamente el río Arusí no incrementó su caudal y pude así iniciar este recorrido, para acompañar a dos veteranos sabedores del corregimiento de Arusí (Nuquí, Chocó), Antonio Pandales, “Toni”; y Fidencio Cabrera, “Fidel”, con el fin de observar la laboriosa tarea de labrar una lancha tipo chingo, a partir del tallo de un Espavé. Toni es un avezado monteador afrocolombiano; Fidel es un indígena emberá, también conocedor del monte y experto en el arte de la labranza. Con enorme expectativa de mi parte, iniciamos el viaje, remontando el río en dos chingos piloteados a palanca por los dos sabedores, y escoltados por los eternos compañeros de Toni: perros cazadores. Estrella, Luna, Quiro, Arenita y Castolé, se desplazaron a través del agua y los bordes del río, siempre manteniendo a Toni en su radar, y sin dejar de armar una que otra escaramuza, al detectar el olor de una posible presa.

Toni  en el  río Arusí

El Espavé, conocido también como “Caracolí” en otras regiones de Colombia, es una especie originaria de América tropical, que hace parte de la familia Anacardiaceae. Este árbol es uno de los gigantes de la selva chocoana; puede sobrepasar los 30 metros de alto y alcanzar diámetros hasta de 3 metros. Su madera se considera fina y fácil de trabajar, por lo que suele ser usada en construcción, ebanistería y elaboración de embarcaciones.

Tallos y hojas del árbol Espavé (Anacardium excelsum)

Construir lanchas de madera de una sola pieza, es decir, completamente labradas del tronco de los árboles, hace parte del conocimiento tradicional de afrodescendientes e indígenas en la región Pacífica de Colombia, desde tiempos inmemoriales. Es un saber que reúne ingeniería, estética, y, ante todo, fuerza y concentración. La labranza de embarcaciones de madera acopia fortaleza física, arte y diseño. Los labradores expertos suelen ser hombres muy fuertes y curtidos de monte, que, además, fungen como escultores.

El sitio de trabajo estaba localizado junto a la quebrada Agua Clara, un tributario del río Arusí. Labrar embarcaciones cerca al agua facilita la denominada “bota”, evento que consiste en arrastrar la lancha ya casi lista, a través de la selva para llevarla a un río cercano o al mar. Otrora tiempos, cuando se labraban grandes botes, la “bota”, una labor dura y dispendiosa, requería la asistencia de muchos hombres, por lo cual la jornada terminaba con fiesta, celebración y jolgorio, donde, el dueño de la embarcación tenía que asumir el licor, las viandas y demás gastos del convite.   

Fidel y Toni labrando lancha de Espavé

Toni y Fidel no desperdiciaron un solo minuto. Luego de un rápido desayuno, lo que siguió a continuación fue un despliegue de ingeniería naval artesanal, usando para ello una variada colección de herramientas, que incluía hachas de diferente tamaño, suela rivera, suela gurbia, berbiquí, entre otras. Con golpes fuertes y secos, las hachas arrancaban los rebeldes trozos de madera. En algunos casos también utilizaban la motosierra, herramienta de más reciente aparición en el arte de la labranza, que, aunque agiliza la actividad, no la hace menos dura. Golpe tras golpe, la lancha iba tomando forma, mientras los cinco caninos merodeaban la zona o descansaban, sin perder de vista a Toni.

Algunas herramientas utilizadas para labrar lanchas de madera

Como deseando atrapar cada momento, no paré de hacer fotos y videos. El calor arreciaba con el transcurrir del día y chorros de sudor corrían por sus cuerpos. Son hombres fuertes, con muchas lanchas labradas y muchas jornadas de monte. Pero el tiempo no perdona y varias décadas de esfuerzo físico en mar, ríos y selva, pasan su cuenta de cobro. La vida ahora les da experiencia, y ellos la refrendan con sus dolores de cintura. Tal vez, en esos cortos descansos exigidos por sus ajetreados cuerpos, llegue también la reflexión sobre el momento del retiro; porque un día, seguramente más próximo que lejano, estas faenas serán solo anécdotas que contarán a sus descendientes.

Fidel y Toni avanzando en la labranza de lancha

Al final de la jornada, los dos hombres habían cumplido con su cometido: tener la lancha lista para la bota, y llevarla al poblado para dar allí los acabados finales. Fue un trabajo en equipo; más que entre dos hombres, entre dos culturas; fue una amalgama de saberes ancestrales, entre dos etnias que tienen la selva como su hogar común. Ella es la gran madre y les provee lo que necesitan para satisfacer sus necesidades y subsistir. Hoy he podido evidenciar cómo esta madre ha sido pródiga con sus hijos.

Toni y Fidel al final de la jornada de labranza (Fotos: Dino Tuberquia)

Emprendemos el regreso. El río tiene más caudal debido a las lluvias de la mañana y vamos en  favor de la corriente, lo que facilita el descenso y las maniobras de Toni piloteando el chingo con su palanca.  Los perros están ansiosos ya que, Estrella, la madre líder, ha olfateado una posible víctima. Sus ladridos alertan a la jauría, que ya no sabe si seguir a Toni o atender los llamados de su líder, que no está dispuesta a dejar escapar su presa.

En próximos días, Toni navegará por estos ríos en su nuevo chingo. Ya no hay muchas embarcaciones de madera en la zona; las más grandes, hoy se fabrican de fibra de vidrio, y las pequeñas, que habían persistido con la madera, también tienden a elaborarse de ese mismo material que las hace más livianas y duraderas. No quedan más de seis hombres labradores activos en el corregimiento, entre ellos Fidel y Toni. Más temprano que tarde, este saber tradicional será solo historia. Seguramente los Espavés lo agradecerán. Tuve el honor de ser testigo del último chingo labrado por Toni; —es una labor muydura y me siento cansado—, dice. Su próximo chingo será de fibra, así me lo expresó.      

Entre la felicidad de haber sido testigo de este momento y la nostalgia de ver cómo los saberes tradicionales viajan hacia el olvido, exalto la existencia de gentes de selva, que con valentía y arrojo escribieron con sus hachas y suelas, un capítulo en la historia de dos etnias cuasi relegadas en el devenir histórico de nuestro país: ellos son los últimos labradores de Arusí.

  Toni labrando lancha de Espavé. Video Dino Tuberquia

Glosario

Chingo: En la región Pacífica de Colombia, este vocablo alude a una embarcación estrecha y larga, que se utiliza principalmente para navegar en ríos poco profundos, tradicionalmente elaborada de madera, y maniobrada con una vara delgada y resistente denominada “palanca”.  

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