Una dolorosa caricia
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«Un mundo conquistado por las plantas ha conllevado el desarrollo de estrategias químicas, que por mano propia viví y sentí correr por mi brazo, gracias a mi encuentro con una planta que me hizo reflexionar, en mi aventura por el bosque seco tropical«
Vamos subiendo por la ladera, con el sol de mediodía golpeando sobre nuestros cuerpos. La tierra, con su característico color naranja, pareciera estar igual de seca que todo el entorno. Levanto la cabeza, estando cerca ya de coronar la subida y veo el imponente río Cauca que se abre camino en el cañón, y a lo lejos una ladera que hace parte de la Cordillera Occidental. Este nivel de calor parecía que no lo había sentido en toda mi vida; era sofocante, lo cual hacía más interesante mi estancia, porque, si al estar allí unas horas me sentía ahogada, ¿Cómo será para las plantas que crecen en el bosque seco tropical?
En Colombia el bosque seco es poco conocido y se ha visto fragmentado por diversas actividades, entre ellas la ganadería extensiva. El Cañón del Río Cauca, en jurisdicción del municipio de Sopetrán, es la zona xerofítica más cercana que he conocido, gracias a una amiga viridófila, enamorada de esta zona de vida que me invitó a ayudarla en su trabajo de grado, el cual consistió en una guía de semillas de especies de bosque seco en esta región.


Para mi todo era nuevo; nunca había visto plantas como esas en mi vida, ¡tan diferentes! y a mis ojos de estudiante primeriza ¡tan raras!, pero sí tuve una advertencia: ¡Cuidado que aquí todo pincha! Era casi imposible pasar rozando un arbusto de Uña de gato (Zanthoxylum fagara) y no perder la gorra en el intento, o cruzar junto a una planta del género Mimosa y no pelear con la liana para que te suelte el pantalón y la camisa, esto sin mencionar los abundantes cactus presentes en el camino. Pareciera que, a las plantas del bosque seco les tocó adoptar una apariencia igual o incluso de mayor rudeza, acorde con las condiciones en las que se encuentran. Aunque no solo se ven espinas, también pude deleitarme con la altura y el color dorado intenso de la corteza del árbol Indio desnudo (Bursera simaruba), la corteza negra y gris del Gusanero (Astronium graveolens) y el danzar de los frutos tipo helicóptero del Volador (Gyrocarpus americanus); era aún más admirable la belleza de estas plantas en condiciones tan extremas.


Opuntia elatior y Bursera simaruba, en el bosque seco, Sopetrán
Recorríamos la trocha y nos deteníamos cuando encontrábamos algún fruto para recoger las semillas, pero había una planta muy frecuente al borde de la carretera; se trataba de un arbusto con pelos rígidos, casi como espinas, de flores blancas, llamativas para las mariposas y de látex abundante; fue la primera planta que me presentaron: “Mucho ojo con esta planta que pica muy duro” me decían. Resultaba que estaba frente a Cnidoscolus urens, perteneciente a la familia de las euforbiáceas,que por su etimología significaespinas de ortiga que queman, un nombre muy diciente del efecto que causa al roce con la piel, y conocida en algunas regiones como Pringamoza.
Esta es una planta que se hace fuerte en las zonas de potrero y domina las partes más altas de la montaña, y en un entorno de bosque seco tropical, tuvo que desarrollar a lo largo de su historia, estrategias para evitar la desecación y la muerte por causa de la herbivoría; la consigna era sobrevivir. Cnidoscolus, con sus espinas como agujas y sus glándulas, inyecta en la piel una sustancia que causa una erupción y que puede llegar a causar picazón por varios días, pero esto en vez de ser considerado como un encuentro desafortunado, o ser motivo para señalarla como una “planta mala”, debe reconocerse como una ingeniosa forma de defensa; las plantas no puede huir como lo hacen los animales y la forma más inteligente que encontraron, fue dotarse de herramientas químicas que permiten que su existencia continúe.


Cnidoscolus urens; flores y hojas
Más que ser un problema, la presencia de estos compuestos de naturaleza química muy diversa, denominados metabolitos secundarios, son una bendición, ya que muchas comunidades los aprovechan; esto ha llevado a que profesionales de la química y la biología, se interesen por estudiarlos. Si bien las plantas no producen estas moléculas para nosotros, sino para su supervivencia, es de admirar y resaltar cómo, en su esfuerzo por mantenerse, muchas plantas que pasan casi desapercibidas en su medio natural, pueden ofrecernos beneficios que podemos aprovechar.
Después de un descanso y tiempo de reflexión, observando las rápidas aguas del río Cauca, captó mi atención un fruto de una planta de Lulo; me levanto a tomarlo y empeñada en querer tomar las semillas, lucho por arrancarlo y aplico más fuerza, cuando de sopetón… me voy con todo y fruto, hacia una planta de Cnidoscolus, sintiendo su dolorosa caricia sobre mi brazo, y aunque mi mano estuvo hinchada durante una semana, nunca olvidaré cómo luce esta planta, como tampoco de su inteligencia vegetal y persistencia para vivir, aunque todo esté en contra en su entorno, y obviamente, tampoco del intenso dolor en mi piel.
Glosario
Zona xerofítica: Áreas que presentan climas áridos o semiáridos, en las que las precipitaciones son bajas y la vegetación adopta características fisiológicas únicas.
Látex: Fluido lechoso o resinoso, con frecuencia de color blanco, con presencia de múltiples metabolitos secundarios, y que es producido por células especializadas.
Referencias de interés
Para conocer más a fondo la caracterización fitoquímica de Cnidoscolus urens:
Chaves-Bedoya, G., & Ortíz-Rojas, L. Y. (2022). Estudio fitoquímico de Cnidoscolus urens (L.) Arthur procedente de la región de Cúcuta (Colombia). Información Tecnológica, 33(6), 21–30. https://doi.org/10.4067/S0718-07642022000600021
